Chidambaram – El Espacio de la Conciencia

Con todo listo para regresar una vez más a mi “morada”, mi corazón peregrino comienza a latir cada vez más fuerte, y una cierta atracción sutil a intensificarse. Es que no importa cuántos años haya viajado a India, cuánto tiempo haya pasado allá o cuánto conozca su cultura, una cierta ansiedad y un período de preparación interna toman lugar cada vez. Pues la verdad es que no voy a ampliar mi experiencia, ni a estudiar, ni a realizar retiros, etc, aunque esas sean las actividades que aparentemente me llevan hasta allá. Es un peregrinaje. En esencia, una travesía espiritual, una oportunidad de disolverme en el sentido tradicional del Yoga, de meditar en los Shakti pithams y adorar en santuarios milenarios de yogis y místicos de India.

Entre todos ellos, inmediatamente el aura de Chidambaram envuelve mi conciencia. Aunque Tiruvannamalai y Varanasi sean mis lugares favoritos para pasar tiempo, Chidambaram produce sensaciones las cuales no podría describir plenamente con palabras. Para la gran mayoría de los yogis el dios Shiva representa la conciencia absoluta no-dual, aquella que da forma a toda la materia, y sus leyendas reflejan el arquetipo del yogi perfecto. En Chidambaram se sitúa el único templo en toda India dedicado Sri Nataraja, el cual es considerado una maravilla de la arquitectura del Sur de India, y cuya historia se encuentra ligada a Patanjali, el compilador del Yoga-Sutra y padre del Yoga Clásico. La Danza Cósmica o Ananda Tandava de Nataraja refleja el aspecto material y trascendente de Shiva; el movimiento (danza) o transformación de la materia y la quietud (conciencia) del Ser emergen, se sostienen y son disueltos en el Todo. En Shiva materia y espíritu son Uno (Ekam Sat). Su Shakti o poder creativo atrapa la mente (Maya) o bien la libera (Mukti) del mundo de apariencias (Samsara) o realidades relativas. Estas cinco actividades de Creación, Sustentación, Disolución, Velo y Liberación son consideradas los aspectos fundamentales de Ishvara-Shiva, y son reflejados a través del mantra de cinco sílabas (pañchaakshari) NA-MA-SHI-VA-YA. Para los yogis shaivitas no hay mejor mantra para meditar que este, y no hay mejor lugar para ello que Chidambaram.

Chidambaram significa literalmente “Espacio de la Conciencia” (Cit=Conciencia, Ambaram=Espacio/Cielo). Acorde la tradición védica, el mundo como la manifestación de Shiva se da a través de la interacción de cinco “elementos primordiales”: Tierra, Agua, Fuego, Aire y Espacio. En la magna cultura védica del sur de India se encuentran los centros de culto a estos cinco elementos donde yogis y peregrinos pueden meditar en la naturaleza material y espiritual de Shiva. De estos suelo visitar tres que son de particular fuerza para mí; Los templos de Ekambaranathar en Kanchipuram representando el elemento Tierra, el Arunachaleshvar en Tiruvannamalai representando el elemento Fuego y el Sri Natarajar en Chidambaram representando el elemento Espacio. El Espacio denota en el Veda el elemento sutil (Akash) o agente interconectivo; aquel que no tiene forma pero que usa todas las formas, aquello que no puede ser localizado no obstante está en todas partes. Esto es Shiva. Shiva yo soy (Shivoham).

Puedes encontrar el sitio web de Chidambaram en la sección Links de este sitio,  o ver el artículo de la Patanjali y Sri Nataraja. O mejor aún visitar personalmente con nosotros Chidambaram en febrero!

Om Namah Shivaya

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