Patanjali: Leyendas del Yoga y la Danza 2ª parte

Posted on 19. Jul, 2010 by admin in Yoga | 0 comments

En el templo de Sri Natarajar en Chidambaram, en el estado de Tamil Nadu al sur de India, se puede encontrar la figura de Patanjali tallada en las piedras de diversos gopurams y alas del templo. Tradicionalmente se considera al gran compilador del Yoga Sutra como una encarnación de la serpiente mitológica Adi-shesha, de mil cabezas blancas y radiantes, y aunque en el norte de India poco se sabe acerca de esta mítica figura, en el sur su leyenda es ampliamente conocida. Esta es su historia.

La Leyenda de Patanjali

Adi-Shesha, el sillón de Maha Vishnu, un día encontrando dificultad para soportar el peso, preguntó acerca de la causa de la inquietud y Maha Vishnu alegremente procedió a explicar. ” Una vez tuve la oportunidad de observar el Ananda Tandava de Shiva, la danza primordial, y hoy tuve un dulce recuerdo de ésta; talvez mi cuerpo habrá alcanzado mayor peso debido al deleite.”

Adi-Shesha entonces preguntó cuándo y dónde la danza ocurrió. Maha Vishnu, ojos humedezidos en lágrimas, comenzó a narrar.

“En una época de tiempo muy remota, Rishis poderosos debido a sus Tapas, vivían en Darukavanam. Aquellos Rishis no sólo eran bien versados en el Veda y los seis Shastras sino que además ejecutaban sus ritos perfectamente. Pero carecían de cualquier devoción a Ishvara o aceptación de que Ishvara es la causa de todas las cosas.

Shiva pensó en mi, para liberar a los Rishis e inculcar en ellos la visión de Ishvara. Y cuando pensó, aparecí ante él. Ambos decidimos reformar los sabios de Darukavana.

Shiva me pidió asumir la forma de una encantadora de inusual belleza – Mohini, y que procediera a Darukavana, donde se encontraban los sabios y que los redujera. Luego montó en su vehículo, su toro Nandi, partiendo también a Darukavana. Pidió a Nandi que permaneciera en el lugar asumiendo Shiva la forma del joven  Bhikshatana de insuperable encanto, y se encaminó hacia las casas de los sabios a pedir limosnas.

Yo, instruído por Shiva, tomé la forma de Mohini y comencé a divagar de forma seductora entre los sitios donde se encontraban los sabios realizandos sus prácticas y rituales. Los rishis jovenes cayendo por el encanto de Mohini, dejaron sus ritos y comenzaron a seguirme, cada uno intentando poseer a Mohini.

Yo también, pretendiendo haber caído por su encanto, divagué en zig-zag a través del bosque y los jovenes rishis como intoxicados circulaban alrededor. Mientras sucedía esto en un lado, las esposas de los Rishis al otro lado, viendo el encanto irresistible de Bhikshatana quedaron completamente encaprichadas y comenzaron a seguirlo intentando también poseerlo, como abejas atraídas por el polen. Ishvara, pretendiendo haber caído por ellas también, deambulaba por todo el bosque seguido de las esposas de los jovenes sabios.

Mientras tanto, los Rishis viejos que no me seguían observaban atónitos por un lado las esposas de sus jóvenes discípulos corriendo tras Bhikshatana, y por otro sus propios discípulos corriendo tras Mohini. Avergonzados y enojados decidieron castigar los intrusos que corrompían su clan. Comenzaron un maligno fuego Homa, su principal arma, como es establecido en el Atharva Veda.

De ese fuego emergió un feroz tigre, el cual lanzaron los sabios contra Bhikshtana. El tigre se avalanzó con ojos furiosos y garras como cuchillos sobre Ishvara quien lo rajó en partes y uso su piel como vestimenta.

Viendo esto, los sabios comenzaron un nuevo homa en el fuego, y altamente venenosas serpientes emergieron avalanzándose sobre el Señor quien las cogió para adornar su cuello.

Viendo esto también,  en cólera los sabios comenzaron un homa especial del cual emergió Apasmaram, un demonio aterrador de mirar y muy fuerte, el cual con un estridente rugido se lanzó sobre Bhikshatana. El omnipotente Ishvara lo agarró y lo puso debajo de su pie parándose en una pierna sobre su espalda.

Los viejos sabios hervían de rabia ahora viendo el tigre, las serpientes y el demonio convertidos en vestimenta, ornamentos y apoyo. Finalmente enviaron el fuego mismo que veneraban toda su vida en contra del intruso para quemarlo. Ishvara, quien provee la energía necesaria para el fuego, lo tomó en su mano izquierda.

Los sabios habiendo perdido su fuego,su fuerza vital y, que había creado todas las armas anteriores, conjugaron los mantras Védicos en contra de Shiva. Ishvara, fuente de los Vedas, se adornó con los mantras védicos como tobilleras.

Los sabios dándose cuenta de la inutilidad de sus artilugios para ganar sobre el extraño, aceptaron su derrota.  Fue entonces que Shiva en la forma de Sri Natarajar desplegó su Danza Cósmica, el Ananda Tandava, sus trenzas desplegadas en las  ocho direcciones retumbando la tierra!

Percibiendo la danza los sabios comprendieron era Ishvara quien estaba ante ellos y buscaron así su gracia. El siempre compasivo Shiva a través de su danza limpió el ego de los sabios y les confirió el ojo interno de Jnana. Luego de haberse despojado de las ilusiones y  obtenido la Visión de la Realidad, los sabios solicitaron a Ishvara revelara el camino a Moksha. Shiva les dijo obtendrían moksha solamente a través del conocimiento supremo, el cual podrían asegurar a través de yoga instalando un Shiva-linga y adorándolo.

Luego que Isvara montara sobre Nandi y retornara a Kailash, me retiré a mi lecho.  Y es así que, recordando ahora el Ananda Tandava de Sri Natarajar, me puse un poco eufórico y te debo haber parecido pesado.” contó Maha Vishnu a Adi-shesha.

Después de haber contado Vishnu a Sesha acerca de su visión de la Danza Cósmica de Shiva, Sesha ansiaba sólo por una cosa: ver él mismo la Danza. Mahavishnu lo dejó entonces ir por algún tiempo.

Shesha realizó Tapas intensamente por largo tiempo, entonces Shiva apareció ante él y le ofreció la gratificación del deseo que quisiera. Shesha tenía sólo un deseo: ver el Ananda Tandava de Sri Natarajar.

Shiva le anunció que haría su Danza en el momento tangible y oportuno en la Tierra en el bosque de Tillai. Este bosque está situado en el punto medio de la Tierra y constituye su centro del Corazón, el Espacio de Loto o Anahat Chakra. A trevés de este centro pasa el principal nadi de energía, o vena, de nuestro planeta. Este lugar es llamado Cit Ambara (Chidambaram), Éter de la Consciencia. Shiva le dijo a Shesha que él nacería en la Tierra de padres humanos y se llamaría Patanjali. Después de crecer viajaría hasta Tillai donde se encontraría con otro rishi llamado Vyagrapada. Juntos harían Tapas hasta el tiempo apropiado para la Danza.

A su debido tiempo Patanjali arrivó a Tillai donde se encontró con Vyagrapada y desde entonces, ambos rishis hicieron Tapas y adoración juntos. Cuando el tiempo se aproximaba llegaron al bosque también los 3000 Dikshithars a esperar el Ananda Tandava.

Cuando el día llegó un sonido de concha vibró por el espacio y en el bosque apareció la luz de mil soles y lunas. Del medio de la masa luminosa apareció Sri Natarajar y su Danza extática. Los Devas y humanos presentes se regocijaron, uniéndose todos a la Danza, recibiendo la gracia de Ishvara.

Shiva luego le confirió a los dos rishis un deseo. Ellos desearon que Shiva realizara por siempre su Ananda Tandava en Tillai para que todo el mundo la experimentara. Así cualquier humano que quisiera podría ver su pie de loto levantado y obtener Moksha. Desde entonces, Shiva en la forma de Sri Natarajar realiza su Danza en el Sabha Dorado del templo de Chidambaram levantado en el lugar de la Danza del bosque de Tillai. Los 3000 Dikshitars quedaron a cargo del culto del templo desde entonces hasta el día de hoy. Patanjali compuso obras pilares en la tradición india de yoga, medicina y gramática. Su nombre quedaría por siempre ligado a Chidambaram y su leyenda esculpida en las piedras del templo.

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